Todo lo que necesito está dentro de mi

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  • lunes, 24 de enero de 2011
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  • Román
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  • Adaptación del artículo "Todo lo que necesito está dentro de mí", del libro FE QUE SANA de Felipe Matto y Samuel Stamateas.

    Todos sabemos que para extraer los minerales más valorados hay que excavar a grandes profundidades y llegar prácticamente a las entrañas mismas de la tierra.


    Lo mismo ocurre con algunas frutas a las que hay que exprimirlas hasta lograr sacar su exquisito jugo, y lo mismo pasa con un instrumento musical al que hay que tomarlo y ejecutarlo de la manera correcta para lograr obtener de él melodías armoniosas.


    Así como las frutas, los yacimientos mineros y un instrumento, el ser humano, en su interior, está lleno de grandes riquezas y de un gran potencial. El gran problema es que muchas veces muchos no lo saben, porque creyeron las mentiras que les dijeron, mentiras como: “No servís para nada”, “Para que vas a ir a la escuela si no lo vas a lograr”, “Tus abuelos fueron pobres, tus padres son pobres, vos vas a ser pobre”, “Esta enfermedad mató a todas las mujeres de la familia, ¿vos por qué crees que no te va a tocar?”, “Sos mujer, no opines”.


    Muchas personas fueron creciendo con estas declaraciones que sus familiares, amigos, conocidos, vecinos, etc., les fueron sembrando en su mente desde su más tierna infancia. Por ese motivo, creyendo esas mentiras dejaron dormir su potencial.


    Por eso tenemos que cambiar esas semillas negativas y sembrar en nosotros nuevas, mejores y más positivas semillas. Luego tenemos que activar y cuidar estas semillas para que puedan crecer.


    Porque si bien las semillas tienen vida latente, para llegar a ser planta o un gran árbol y dar su fruto, necesitan de un agente externo a ellas, ser plantadas en buena tierra y tener un sistema de riego constante. En pocas palabras, a la semilla hay que regarlas día a día para que su crecimiento sea completo.



    Tenemos que descubrir cuál es la semilla, cuál es el potencial que tenemos dentro, porque semilla que no se siembra, se pierde y potencial que no se descubre y utiliza, se atrofia.


    Algunos descubren su potencial ante un agente externo, que actúa como un disparador, sea este disparador una enfermedad, un accidente, una pérdida o un problema. Sólo aquellos que no se rinden ni deprimen, que logran ponerse de pie para enfrentar al problema y vencer, llegan a su meta y descubren que tenían un potencial dormido dentro de ellos.


    Otras personas, en cambio, no pasan por situaciones adversas, pero también son portadores de un potencial, el cual necesita también de un agente externo. Ese agente puede ser un sueño, una meta, pero ¿cómo alcanzarlo cuando les han dicho desde chicos que no se podía?


    Se llega con la ayuda de un mentor, no de alguien que esté igual que nosotros, en la misma carrera, sino de alguien que ya superó obstáculos, alguien que esté más adelante en la carrera, alguien que ya alcanzó eso que nosotros queremos alcanzar.

    No cualquiera es mentor y el mejor consejo es el que viene de alguien que ya alcanzó el éxito en eso mismo que estamos buscando.

    ¿Cómo encontrar el mentor? Dice el refrán oriental: Cuando el maestro está preparado, el alumno viene solo. Y otro refrán dice: Cuando el alumno está preparado ¡el maestro viene solo!


    Como sea, que vayamos o que venga, el mentor será alguien que ya llegó al lugar al que queremos ir.


    Necesitamos mentores para alcanzar nuestros sueños. Hay que acercarse a las personas que han despertado su potencial, localizarlos y tratar de aprender de ellos. No tener vergüenza de preguntarles cómo lograron vencer los obstáculos, aceptar los consejos y las correcciones de nuestros mentores, hacer oído sordo a toda palabra que diga que es imposible, porque siempre nos vamos a cruzar en el camino con personas con la facultad de colocar palos en las ruedas.


    Recordar que hay metas y sueños para alcanzar:


    “Una persona que tenga una meta muy clara, conseguirá avanzar incluso en las condiciones más difíciles.

    Una persona que no tenga ninguna meta no conseguirá avanzar ni siquiera en las condiciones más favorables” THOMAS CARLYLE.

    Dice una historia que dos ranas cayeron en un enorme cubo de nata en una lechería. Una le dijo a la otra:


    -Es mejor que nos demos por vencidas, estamos perdidas. No podremos salir de aquí.

    -Sigue nadando – le dijo su compañera-. Conseguiremos salir de alguna forma.

    -Es inútil – chilló la otra-. Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar, y demasiado resbaladizo para arrastrarse. Ya que de todas formas voy a morir, es mejor que sea ahora.


    Y dejándose caer, murió ahogada. Su amiga, en cambio, siguió moviéndose intentando nadar, sin rendirse. Cuando se hizo de día, se halló encima de un bloque de manteca que ella misma había batido. Y allí se quedó, sonriente un buen rato, mientras se comía las moscas que llegaban en bandada en todas las direcciones.


    Creer que podés conseguir algo, es el primer paso para que suceda así. Todo lo que necesitás está adentro tuyo. Apple y Microsoft, antes de empezar a ser, estaban adentro de Steve Jobs y de Bill Gates. Ellos sólo las sacaron afuera, sembraron las semillas y las regaron hasta que las empresas que tenían adentro crecieron hasta lo más alto.



    Tenés que descubrir qué semillas llevás dentro, si de empresario, artista, político, profesional, etc., etc. Y una vez que las descubras, tenés que creer que ese potencial está en vos, y una vez que lo creas, sacarlo de tu interior hacia afuera, para que puedas empezar a recorrer el camino que conduce a la realización de tus sueños.


    Adaptación de Hugo y Carla Bernachea basada en el libro FE QUE SANA, de Felipe Matto & Samuel Stamateas

    fuente: http://www.mundoeva.com/reflexiones/74-fe-que-sana